de paula, andrea, silvina, agustina, larita, la abueli, lucky, el pichoncito enzo y algun@s aventurer@s más...
miércoles, 28 de enero de 2009
domingo, 25 de enero de 2009
viernes, 23 de enero de 2009
La abogada responde:
La propiedad intelectual protege las creaciones originales desde el momento de su creación sin que para ello se exija ningún requisito formal. El copyright no es más que el símobolo de este derecho. Ponerlo no te otorga mayor protección jurídica, aunque pone de manifiesto que se necesitará tu autorización para utilizar o reproducir sus fotografías.
Sería conveniente atenerse a ésto?
sábado, 17 de enero de 2009
De cómo nacieron los girasoles
Antes las mujeres y los hombres, y aún los animales, no sabían de esa flor y esas semillas que les dieron tanto color a las praderas, tanto aceite a las sartenes y cuantiosos beneficios a Bunge & Born. Ahora el girasol genera felicidad según los precios del mercado internacional, los subsidios o retenciones del Estado y la blandura de los créditos. Pero la historia es otra.
Las golondrinas traen la primavera en sus alas y, cuando se van, empujan el verano hacia el norte de la cintura del mundo. Esto es muy viejo, todos lo saben. Y las golondrinas vienen y van (como decían las solteronas en mi barrio) justificando a las estaciones.
Sucedió que un verano tenía en el aire una bandada de golondrinas. No sé si todas y todos saben que las golondrinas siempre viven en parejas, una vez llegada la edad correspondiente. Que viene a ser algo así como la edad justa para que el amor habite desde el hueso hasta el canto.
Pues bien, en esa bandada había un dúo que se había amado de una manera llamativa a lo largo de muchos kilómetros de migraciones. Pero en un instante trágico (la felicidad cuesta mucho construirla, en cambio la tristeza se instala en un momento) hubo una golondrina viuda. Su pareja, la golondrina macho, había muerto de mar. Es decir, había muerto cortejando al sol que se acostaba en la cuna del mar, como diría Sabina. En uno de esos giros rasantes, que eran su ofrenda, se habría distraído con algún sueño o la pasión le desbordó el corazón, lo cierto fue que lo cubrió una ola. Y tampoco sé si todos saben que cuando una golondrina se moja, cae de espalda y le es imposible remontar el vuelo. Entonces queda allí, como crucificada, esperando una lenta muerte de mar, un golpe de tragedia.
La golondrina viuda enloqueció de tristeza y su danza se hizo frenética, augurio de una soledad nueva e inesperada. No quería alejarse del lugar donde había quedado su amor. Pero no le quedó más remedio que continuar sola, en medio de la bandada, su presencia anunciadora de tiempo cálido y florecido.
A pesar de los pesares, iba todos los días con sus pares a desarrollar su danza levantando al sol por la mañana y, por la tarde, la contradanza para saludar al sol poniente. Porque las golondrinas reparten sus giros, una suerte de danza ceremonial, y ayudan al sol en su ascenso. Al atardecer desandan esas vueltas y revueltas para que el sol descanse tranquilo hasta la jubilosa mañana siguiente.
Entre una y otra tarea, confundida por el desconsuelo y la necesidad por mantenerse cercana a su amado, se hizo amiga de un hornero y un benteveo, matizando su agria soledad con largas conversaciones con esos pájaros locales. Los diálogos eran más o menos así:
- Me cuesta mucho vivir sola, no tengo alegría en los vuelos. Además ya estoy cansada de tanto viajar. Ustedes no saben lo que es no poder tener una tierra de uno, árboles conocidos, una vivienda definitiva. Saber que el gran amor de tu vida ha quedado para siempre a miles y miles de kilómetros.
- Pero -decía el hornero- debe ser hermoso ver cosas nuevas, caras nuevas, cielos distintos.
- No, no, te equivocas. Un poco está bien. Más cuando uno sabe y toma conciencia que sólo la muerte le da residencia definitiva, esto se convierte en una prisión.
- Sin embargo -opinaba el benteveo-, ustedes no saben lo que es la nostalgia del otoño o la crudeza del invierno. No saben, por ejemplo, lo que es soportar una sequía y sus consecuencias, sin semillas para sobrevivir.
La golondrina viuda siguió obstinada en su idea de aquerenciarse cerca de su gran pérdida. Así pasó el verano y llegó el día antes de la partida de la bandada que se iría llevando el verano y portadora de la primavera más allá de la cintura del mundo.
Esa noche la golondrina viuda, como un ser libre, decidió su destino.
Al rayar el alba, fue la primera de la bandada que salió a saludar al sol. Sus giros y contragiros fueron los más hermosos y más intensos. Cuando la bandada consideró finalizada la danza de bienvenida, se alejó con rumbo a otros cielos. Pero la golondrina viuda continuó danzando interminablemente. Rozaba la tierra como incitándola a la germinación y partía hacia el sol como un sacerdote ancestral solicitando gracia. Circunvalaba las ramas de los árboles como inventando los frutos y aleteaba sobre los techos de los ranchos como alentando al hombre hacia la vida.
Todo el día estuvo la golondrina viuda tejiendo una armonía de movimientos. Al atardecer, ya extenuada, danzó aún con más energía hasta que el sol se ocultó detrás de los montes del oeste. Entonces cayó muerta sobre la tierra amplia y la noche transcurrió como una nueva vigilia.
Cuando el sol amaneció, ninguna golondrina salió a bailar. Pero en su lugar donde cayó muerta la golondrina viuda había una planta con una extraña flor amarilla. La golondrina ya tenía su residencia definitiva. Como una ratificación de que en la agricultura siempre está lo femenino.
Por eso es que el girasol sigue con la cabeza los movimientos del sol y al atardecer la inclina, en señal de respeto y como un mimo a su gran amor que, al igual que el sol, duerme en el mar.
Desde entonces, los hombres y los animales se alimentan también del infinito cuerpo de la golondrina transformada en la rica vida del girasol.
N. A. L.
sábado, 10 de enero de 2009
virtudes para todxs
Me bienvengo a mi misma, dulces pajaritas y churritas. No espereis de mi mas que lo que os vengo voluntariamente a dar: soy la monjita sor Presa, una aventurera muy especial.Lo primero que quisiera dejarles es una moraleja de buena conducta: no os dejen vencer por la desesperanza, pues como dijo la pastora rosita braidotti, "para quien es mujer o trabajador, ningun tiempo pasado fue mejor"....
sabias palabras... todo está por venir....Los arcanos para el año que comienza son asupiciosisírequetisíiiisimos, pero ya saben, nada es seguro en este mundo...
Abróchense cinturones, o correas, lo que os plazca, y apretemeos el acelerador en esta carretera-2009, que el tiempo.... es nuestro!
A gozar!
sor Presa
viernes, 9 de enero de 2009
Me cansé
me cansé de que nuestros espías lectores no comenten
me cansé!!
Parece que se tomaron vacaciones
que las pcs ya no se prenden
¿no hay noticias? ¿no hay curiosidad?
¿o qué?
Me cansé de que nadie escriba más
me cansé de que nuestros espías lectores no comenten
me cansé!!
Denme el gusto o el disgusto
y mandenme un mensaje o a cagar!
martes, 6 de enero de 2009
De reyes y de magos...
¿A ustedes?
Datos personales
paula
agustina
sil
andre