
Esta es una celebración en la que me prendo, les cuento. Ningún animal es más hermoso y tierno que los pajaritos, especialmente en Buenos Aires, donde los perros no abundan y los gatos son de interior, como las plantas. Los pajaritos en cambio, vienen a cantarnos amigablemente a las ventanas y adornan el cielo incluso en los días nublados.
El de la foto se llama coloquialmente Churrinche. Es un bello ejemplar de la zona del Río de la Plata. Yo estoy yendo a observar pájaros a la Reserva Costanera Sur, que es un pajonal enorme que queda detrás de la zona de Puerto Madero. Voy en bici bien despacito, sin hacer ruido, y cuando veo uno que me gustó, me quedo quieta un ratito para poderlo mirar. Esto generalmente los domingos, bien temprano a la mañana (8, 9).
No sé por qué octubre es el mes internacional de las aves. Tendría que consultar a un naturalista, o simplemente buscarlo acá en la web. ¿Sabían que los naturalistas están organizados, bien subterráneamente? En este momento hay una campaña por el cardenal amarillo: están convocando a ornitólogos y observadores para tratar de rastrearlo, porque parece que no hay información certera de cómo se mueve en la ciudad. Aquí les mando una foto de este bicho con cara de malo. Dice Guillermo Enrique Hudson que cuanta más belleza y virtuosismo hay en los pájaros, menos graciosos son. Y quizás tiene razón.

Para agendar: Guillermo Hudson es un escritor animalesco que vale la pena leer, un naturalista con la sensibilidad de un niño. Os lo recomiendo enfáticamente.
Paula