
Una posible forma de quitarle la pena a Susan es hacerle comida especial, dejarla mirar tele con los dueños y comprarle una cucha nueva, para que tenga su propio espacio. Y al mismo tiempo, demostrar preferencia por sus juegos y monerías.
Que este tratamiento sea por un tiempo, claro.
Si no, se puede acostumbrar y volver una perra patotera y caprichosa.
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