miércoles, 23 de julio de 2008

escotes, cuellos y cogotes....

jamás cogollos!

Dice la sabiduría popular que en otras culturas, las cadenitas alrededor del cuello sirvieron para volver a las mujeres objetos de culto y rito. Seres especiales (sólo algunas de ellas), ya que la mayoría eran mujeres comunes. Les quedaba y les queda, a la larga, un cuello muy largo, como pueden ver acá.



Sin embargo, en estas épocas de mass media, la sabiduría popular se nutre mucho de discovery channel... cosa que nos hace pensar en el toque de exotismo de estos saberes, y entonces dudar un poquitillín.

Por eso en mi posición de sujeta atea y occidental, prefiero alagar cuellos largos, cogotes bien marcados y libres, como las golondrinas. Además, si miramos con atención (acá, allá y acullá) no siempre se usan cadenitas.

Y para l@s osad@s que piensen en las pechugas y las pechugitas, les comparto mis preferencias melancólicas y románticas con una buena, buenísima, de uno de mis preferidísimos Amadeo Modigliani.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

eso mismo digo yo, NI cadenas NI cadenitas!

me encanta modigliani, nosotras tenemos cuellos así de largos.
A mi particularmente me gusta que... (ejemem no la dejen espiar a agus)...
me besen por ahí

Anónimo dijo...

Qué susceptibles joder! quien dice cadenita dice collarcito (que supongo no tendrá la misma connotación de la CADENA no??)
Pues vale, cambiamos dice Agus. Porqué no unos pendientes bonitos con formita de paragüitas?

musidora dijo...

ahí si me engancho, mientras no sean dorados ni colgantes, que no quiero salir volando

pregunta: hay que usarlos sólo los días de lluvia?


paula

agustina

sil

andre