Estas reflexiones surgen después de haber escuchado alguna crítica contraria a mi lista de pedidos de regalos de cumpleaños....
Alguna de mis invitadas me dijo: pero no seas así, qué pedigüeña, que la gente te regale y punto.
Sin embargo, yo creo que en realidad las mujeres no se animan a pedir lo que desean y pienso que deberían superar ese tabú.
Bien temprano en la infancia, se ve que tenemos las capacidad de pedir lo que deseamos muy desarrollada.
Tomemos por ejemplo a Agus, nuestra conejita de indias, que no para de repetir Quiero un helado, Quiero unas óreo, Quiero una pizza, Quiero botitas de lluvia, Quiero la play, Quiero dar un paseíto ¡quiero! ¡quiero! ¡quiero!...
¡Qué hermosa capacidad para pedir y qué lindo consentirla!
Sin embargo, más tarde en la vida, la cultura inhibe a la mujer y hace que no sepa qué desea; o si lo sabe, que no lo pida y luego acepte sin chistar lo que recibió, o le cueste devolver un regalo no deseado (cambiarlo, o incluso, expresar el descontento....)
¡Quien de nosotras no ha estado allí! Pero hay que cambiar para mejor. Aunque algunas personas tienen una inventiva y una generosidad mental suprema a la hora de hacer un regalito, las hay también aquellas que no saben regalar, que compran cosas que en realidad él o ella misma querría tener, o que a veces expresan sentimientos non sanctos a través del regalo.
Yo por mi parte, continuaré impulsando las listas de regalos.
No se qué opinan ustedes
pau
7 comentarios:
Me sumo a impulsar la lista de regalos. Me ha pasado esa mierda de no poder devolver un regalo inmundo, asqueroso, lejano a mí. Pero no sé si lo hago por no saber pedir o por temer que al otro le puede joder que le diga "eso es un asco".
Aplicaré lo de la lista. Porque tengo una pila de cosas puajjj.
Otra cosa: Norberto al respecto (un pedigüeño total) sostiene: "al vicio de pedir, la virtud de no dar"
Así que pidamos, viciosas!
Ayer mismísimo me dijeron que eligiera (o eligiese) un regalo... y dije: no sé, no quiero nada. TOOONTA de Mí.
a mi me gustaría saber qué piensa agustina de ésto pues ella, creo, sostiene el argumento de que el regalo DEBE ser sorpresa y por lo tanto, vive pidiendo cosas pero NO regalos de cumpleaños y tampoco acepta que se los pidan. Tengo entendido que es muy estricta con eso...
yo tambien creo que es mejor pedir el regalo.A veces cuando te preguntan que queres de regalo uno dice: nada no hace falta, no te molestes y por dentro estamos haciendo la lista que hizo Pau con verguenza a decirla.Pero si lo dices quedas como una pedigueña...que contradicciòn...
tiene queser sorpresa
estuve pensando, largamente mientras caminaba esta tarde y: creo que los regalos no pueden ser así nomás, a las apuradas. Si a uno no se le ocurre algo buenísimo para regalar que sea sorpresa y grata, que sea pensando en lo que el otro es y lo que el otro desea... si uno no compra un regalo con ese espíritu (lo que equivale al libro-legado que listó pau), entonces que no regale sorpresa y pregunte qué desea el otro.
Es decir que yo reflexiono que no hay que regalar de compromiso, ni de apuros. Y que si uno va a hacer eso, pregunte primero si hay algo que desee el otro.
pero lo de sorpresa me parece muy bueno, hay que jugársela con los regalos sorpresa.
ejem... remplácese el otro por la otra.
Y... ejem... ampliá la lista para las retrasadas... si no me queda la opción del mp3... ¿O quieres sorpresa?
Coincido con sugerir los regalos pero con la familia es más fácil que con los amigos. Con los amigos hay que tener más sutileza, más tacto y si nos preciamos de conocerlos, podremos saber a quién decirle y a quién nó. Porque nó todos pensamos igual y se pueden sentir molestos. Hoy día los regalos se miran más por el bolsillo que por otra cosa.
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