de paula, andrea, silvina, agustina, larita, la abueli, lucky, el pichoncito enzo y algun@s aventurer@s más...
viernes, 12 de febrero de 2010
Un bello poema para las amantes de si mismas
El poema de la puente
Kate Rushin
Estoy harta,
enferma de ver y tocar
ambos lados de las cosas
Enferma de ser la condenada puente de todos
Nadie
se puede hablar
Sin mí
¿No es cierto?
Explico mi madre a mi padre mi padre a mi hermanita
mi hermanita a mi hermano mi hermano a las feministas blancas
las feministas blancas a la gente de la Iglesia Negra
la gente de la iglesia Negra a los ex - jipis
los ex - jipis a los separatistas Negros
los separatistas Negros a los artistas
los artistas a los padres de mis amigos…
Después
tengo que explicarme a mí misma
a todos
Hago más traducciones
que las malditas Naciones Unidas.
Olvídense
Me enferman
Estoy enferma de llenar sus huecos
Enferma de ser su seguro contra
el aislamiento de sus autoimpuestas limitaciones
Enferma de ser la loca en sus cenas festivas
Enferma de ser la rara de sus meriendas del domingo
Enferma de ser la única amiga Negra de 34 individuos blancos
Encuéntrense otra conexión al resto del mundo
Encuéntrense otra cosa que los legitime
encuéntrense otra manera de ser políticas y estar a la moda
No seré su puente a su feminidad
su masculinidad
Su humani-dad
Estoy enferma de recordarles que no
se ensimismen tanto por mucho tiempo
Estoy enferma de mediar sus peores calidades
de parte de sus mejores
Estoy enferma
de recordarles
que respiren
antes de que se asfixien
con sus propias tarugadas
Olvídense
Crezcan o ahóguense
evolucionen o muéranse
La puente que tengo que ser
es la puente a mi propio poder
Tengo que traducir
mis propios temores
Mediar
mis propias debilidades
Tengo que ser la puente a ningún lado
más que a mi ser verdadero
y después
seré útil
(del libro Esta puente, mi espalda. Voces de mujeres tercermundistas en los Estados Unidos)
¿Qué resignamos de nostras mismas al ofrecernos como un puente?
Esta poeta feminista afroamericana se lo preguntaba en los 70 y fue una de las primeras en denunciar que la "hermandad" a la que la convocaban las feministas blancas usualmente implicaba para ella resignar la diferencia de la negritud; y al mismo tiempo, la "hermandad" de la que hablaba el movimiento negro implicaba para ella resignar la diferencia de la feminidad. Obviamente, a la piba no le copaban ninguna de las dos cosas
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2 comentarios:
Yo creo que se hartó de tanta manipulación y de no escucharse a sí misma, que en definitiva es lo que vale.
Si uno aprende a estar en silencio, a meditar un segundo aunque más no sea, encontrará a ese ser interno que es quién más tarde o más temprano nos va a decir por donde tirar.
Yo diría que más que "puente" hay que ser vehículo amoroso hacia nuestro prójimo.
El que no se mueve impulsado por el amor a sí mismo y a sus semejantes, no ecuentra el equilibrio ni la paz.
AMEN
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