No obstante, en nuestra cultura se insiste tanto en la necesidad de la separación de la madre para ingresar al orden de los hablantes que ésta llega a parecer una evidencia. Pienso en mi amiga B.D., madre de dos hijas y de dos varones, todos criados por ella en ausencia del marido-padre, y convencida sin embargo de que ellos habían recibido la palabra de éste. A mi amiga B.D. le faltaba la idea de que, del mismo modo que no es posible separar el ser del pensamiento, tampoco puede separarse la matriz de la vida del origen de la palabra.
Los hechos hay que mirarlos desde esta perspectiva. La vida que vivimos antes de saber hablar hay que verla como una vida dedicada a aprender a hablar. El momento del nacimiento aparece como la decisión adoptada por la criatura que va a nacer de salir a la luz, con la renuncia nada desdeñable de las comodidades de la vida intrauterina a fin de tener lo que en ésta no tenía: aire y respiración, indispensables para la fonación. La vida intrauterina aparece finalmente como una vida de escuchas de las voces, ante todo la de la madre, que quizás sirve de estímulo para poder imitarla y, por tanto, para querer nacer"
Luisa Muraro, El orden simbólico de la madre
3 comentarios:
Es que como la madre no hay otro ser en esta tierra..(perdón padres)
es hermoso, lara no habla, pero está en etapa observación "aprendiendo a hablar" con las orejas y los ojos. ya lo hará con la boca y la repetición.
ojalá haya sido la escucha de cuánto la deseábamos una de las razones para querer nacer.
es un libro precioso este de Luisa Muraro
(allá en España se consigue seguro el original)
me alegro que les haya gustado
Larita está preciosísima en las fotos
me va a dar mucha impresión cuando empiece a hablar
que siga bebé
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